Carta a Silvia Chiarvetti

Un trazo de historia

Su estudio y militancia en la Universidad de Rosario incidieron en esta gran figura Silvia Chiarvetti amiga, profesional, mamá de Matías a quien quería tanto, que nos permitió conocer y quererla como un faro que orientó nuestras vidas.

En su lucha por la psicología, el psicoanálisis, la metodología investigativa, las prácticas en salud mental y salud pública nos ayudó a pensar a distintas generaciones  qué hacer mejor?

Los estudiantes, los colegas la mirábamos armar esas grandes bibliotecas en el Posgrado de Salud Mental de APBA, en la UCES, en la Universidad de la Costa, en la Fundación Isalud, en otras como haber sido la única psicóloga que fue Constituyente de la Ciudad de Buenos Aires, nos recuerda Mario Molina.

Su gran gusto fue su enorme gesto de incorporar al día  los libros de referencia teórica y metodológica a través de la presencia de Dr. Mario Testa en el intento de constituir actores sociales, la construcción de sujetos sociales que puedan superar la fragmentación del campo de la salud mental vía las políticas públicas junto con el conjunto de la población. Con el gustaba  de tomar café.

La larga lucha por más de 40 años por hacer legal lo legítimo, la Ley de Salud Mental fue su pasión, en su oposición al servilismo a los intereses capitalistas del negocio de la internación y la lógica del lucro en psicofarmacología.

Silvia se fue haciendo reflexiva, contestaría ante cualquier funcionario, del nivel que fuere, que nos quisiera hacer el relato del doble discurso en distintas épocas y momentos. Silvia no se callaba. Respetuosa, prudente, “inclaudicable” (dijo Stella Carnevale)  ironizaba sobre lo que se puede hacer bien y aun no se hace.

Silvia nos convocaba a rever nuestras prácticas profesionales así como la currícula universitaria  con nuestras riquezas alcanzadas y a la vez poder avanzar interpelando el discurso en construcción interdisciplinario sobre qué queremos ser, qué queremos hacer, qué queremos poder?.

La A.P.S., la prevención, la planificación estratégica y su vinculación con lo singular en la clínica , en la constitución de la subjetividad fueron sus metas y para ello las enraizó con las luchas populares en pos de los Derechos Humanos  como políticas sociales, interdependientes e indivisibles de los problemas irresueltos aun en nuestra sociedad.

Hoy, que empezamos a transitar el duelo que nos duele por perder a Silvia, como ella deseaba y nosotros compartimos, queremos desafiar el presente por la vigencia de la Ley de salud Mental en nuestro País.

Silvia, te queremos mucho! “y seguiremos abriendo el camino que empezaste a trazar y que no está lejos de concretarse” (promesa de Dulce Suaya).

Silvia, hasta la victoria! Psic. Mirta Clara

 

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